¡Buenos días navegantes!
Pasó el puente. No he viajado a ningún lugar, pero he paseado por Segovia.
Con mucho frío y mucha gente.
Me gusta el frío, me gusta sentir mi cara helada y saber que más tarde vuelvo a casa.
Estos días pensaba, pensaba sin parar y pintaba,
también sin parar...
De los pinceles salían cosas bonitas, mientras que de la cabeza nada interesante, nada por lo que mereciese la pena esa sensación de ardor inútil. Y pensé:
- Quiero que me congelen los pensamientos. Quiero que la cabeza sea como una llanura de Groenlandia: blanca, infinita y sin nada en el horizonte.
Esta ilustración la he hecho para una editorial. Es una propuesta, quizá no la seleccionen, pero me gusta. Me gusta mucho.
La protagonista lucha por no congelarse.
Yo lucho por no quemarme.
Un abrazo, queridos navegantes.



























