Sí, queridos navegantes. No me he marchado a ningún lado. Ni me he escondido como este conejo. Estoy aquí todos los días, durante muchas horas, al otro lado de la computadora. Dibujando sin parar
y sin tiempo para mi querido blog.
Estas fechas son una cuenta atrás, debo terminar un montón de dibujos y ya no sé si soy Momo
o un pincel con piernas y brazos.
Yo, que soñaba con Groenlandia, parece que estoy, para no variar, viviendo en mi querido camarote de los hermanos Marx. He pedido al capitán del barco que amplie el camarote, que lo haga más grande, pero cuanto más grande lo hace más personajes entran.
Eso sí a todos les digo:
- Es indispensable entrar de buen humor, pensando cosas buenas, pues sabéis que todo se contagia,
y en momentos así es indispensable la risa.
Os quiero, queridos navegantes. Me acuerdo de vosotros, porque somos una familia.



























