Muy buenos, aunque grises, ventosos
y lluviosos días, navegantes.
Hoy me acompaña en la mesa de dibujo,
Clarisa, mi tierna monstrua peluda.
La he dicho:
- Clarisa, sí, ya sé que tu aspecto es algo terrorífico,
pero te quiero. Sé que eres buena.
Sí, tienes el cuerpo lleno de pelos,
pero eso te hace agradablemente suave.
Tu nariz es imponente,
pero así sé que estás cerca cuando oigo tu respiración.
Tu boca también es desmesurada,
y por eso me das esos extraordinarios besos.
Yo solo te veo ventajas Clarisa.
Y ella, con toda su buena fe me contesta:
-Pero si hablo, mi voz es ronca y fuerte.
Y mira... te he dejado la cara llena de babas.
(continuará...)





















