¡Buenos días, navegantes!
¡Muy buenos días, mamás del mundo!
¡¡¡¡Felicidades!!!!
Que os llegue mi abrazo a todas:
A las mamás felices, a las que están cansadas,
a las que aún no han reconquistado su lugar en este mundo
(todo llega, os lo aseguro), a las que están agotadas,
a las que descubren en gestos de sus hij@s cuánto se les parecen,
a las que gritan porque ya no pueden más,
a las que se comen a besos a sus hij@s,
a las que tienen miedo, a las preocupadas,
a las que tienen miedo, a las preocupadas,
a las supermamás, a las despistadas,
a las que se les encoge el corazón cuando ven que su hij@ sufre,
a las que comparten con ell@s ataques de risa,
a las que están muy pero muy enfadadas y a las que están orgullosas,
a las que son pesadas y a las que son unas castañuelas...
A tantas y tantas mamás cuyas vidas están llenas de contrastes.
Porque una vez nos dijeron que ser mamá era fácil, que era lo natural
y queridas, sabemos que no es nada, pero nada fácil.
¡¡¡Feliz día, guapas, bonitas mías, mis heroínas!!!
Porque... queridas mamaítas del mundo
¿Acaso no es maravilloso saber que nuestras fierecillas,
que vinieron sin botón de “apagar”, también duermen
y cuando lo hacen están calentitas, suaves y huelen bien?
Uno de mis mejores momentos como mamá es cuando duermo con mi hijo
y me hace la llamada “Pinza-tijereta” consiste en que me aprieta
y me hace la llamada “Pinza-tijereta” consiste en que me aprieta
como si no hubiera un mañana, y con sus dos piernas atenaza las mías
como diciéndome: “Mamá, no tienes escapatoria y te quiero tanto...”
como diciéndome: “Mamá, no tienes escapatoria y te quiero tanto...”
y se queda con sus mofletes calentitos
dormido a mi lado con esa carita de angelito.
Entonces pienso que los momentos perfectos existen.
Os quiero ;^)

























