Sí, Cocorina, por ahora, lo está haciendo muy bien.
Tras dos semanas de colegio, nuestra querida gallina,
despierta a sus hijitos puntualmente con cancioncillas.
Les da el desayuno, mientras les pregunta
dieciocho veces si ya se lo están tomado.
Peina, lava y perfuma a sus queridos pollitos.
Revisa las mochilas para que lleven todo el material de clase.
Prepara una bolsita con granitos de cereal
para que sus polluelos recobren fuerzas en el recreo.
Llega puntual a la fila.
Y se marcha satisfecha a trabajar .
Tan satisfecha y contenta está,
a estas tempranísimas alturas del colegio,
a estas tempranísimas alturas del colegio,
que me ha dicho que os enseñe las primeras páginas
del próximo cuento que está a puntito de llegar a las librerías.
-¡A sus órdenes, Cocorina!
¡Que paséis un día estupendo, navegantes!


























