¡Buenos días, navegantes de mis entretelas!
¡Qué tarde, qué tarde, qué tarde!
(a veces parezco el conejo de Alicia).
A lo que voy:
¿Hay días en los que la vida
os parece un monstruo de tres cabezas?
Si hoy es uno de esos días, para mí lo es,
no os preocupéis ¡No nos preocupemos!
Como digo siempre:
¡Somos fuertes y valeros@s!
Pero como hoy estaba más asustada de lo normal:
tengo la cabeza con forma de interrogación permanente.
Se siente incomprendida, insegura, con mucha incertidumbre,
muertecita de miedos varios...
Vamos, lo típico que te deja un poquito paralizada
y con el cuerpo encogido. Pero no por nada especial
si no porque la vida, a veces, tiene estas cosas.
Los miedos están ahí, adormilados
pero un día te pillan floja y ¡ZAS!
De repente son los que te dan los "buenos días"
Bueno, pues estando de esta guisa me he dicho:
- Voy a ponerle cara a mi miedo.
Bueno, en este caso cara y cuerpo.
Así quizá me sea más fácil mirarle a la cara.
Este es el resultado.
Mi miedo es este monstruo de tres cabezas.
Sí, esta ilustración* me ha parecido perfecta,
porque aunque parece muy fiero
creo que podré hablar con él.
Ojalá me convenza de que no tengo que tener miedo
o de que si lo tengo, pronto se pasará.
La verdad es que mirándole, no parece tan peligroso...
Yo diría que hasta podemos hacernos amigos.
Os presto a este monstruo de tres cabezas.
A lo mejor os sirve también a vosotr@s.
¡Se os quiere navegantes!
* (Parte de esta ilustración aparece en un cuento precioso
que pronto veremos "La Caja de los agujeros")














